Energía y Materias primas • 6 min de lectura • Kambelys Intelligence Análisis asistido por IA

Un choque de oferta sin precedentes en el GNL

GNL: Catar se convierte en primer comprador de gas estadounidense. 60.000 M m3 faltantes, precios triplicados, Ormuz bloqueado. Análisis de un mercado bajo tens

Un choque de oferta sin precedentes en el GNL

El noveno mes de la crisis de Ormuz arroja luz sobre una realidad que el mercado había subestimado durante mucho tiempo: el gas licuado no tiene un plan B logístico. Según la Agencia Internacional de la Energía, el conflicto ha privado al mundo de unos 60.000 millones de metros cúbicos de GNL en los ocho meses hasta octubre. El aumento de la producción estadounidense y africana ha cubierto hasta dos tercios de ese déficit, pero no más.

El saldo se lee en las estadísticas de producción. La AIE prevé un retroceso del 3 % de la producción mundial de GNL en el conjunto del año, y del 6 % en el periodo marzo-octubre. Sería el mayor descenso anual jamás registrado. Los precios han seguido la misma estela: el Japan-Korea Marker, referencia asiática, ha superado los 31 dólares por millón de BTU este mes, con un pico por encima de los 33 dólares, frente a poco más de 9 dólares en enero. En diez meses, el precio spot se ha multiplicado por más de tres.

Catar, exportador convertido en cliente de su rival

El choque ha golpeado a Catar de lleno. Los ataques con misiles de marzo dejaron fuera de servicio el 17 % de su capacidad de exportación, lo que equivale a unos 20.000 millones de dólares de ingresos anuales según QatarEnergy. Su producción restante sigue en gran medida bloqueada: muy pocos cargamentos cruzan el estrecho. El grupo ha prorrogado hasta finales de diciembre de 2026 la fuerza mayor sobre sus entregas a Asia y Europa, y la ha declarado hasta cinco años en algunos contratos de largo plazo.

Ante esto, la respuesta de QatarEnergy resulta inesperada. El grupo ha descartado la opción del gasoducto: su consejero delegado, Saad Sherida Al-Kaabi, considera que construir instalaciones redundantes «no tiene ningún sentido económico». Ha preferido firmar dos acuerdos de largo plazo con sus competidores estadounidenses. El primero abarca hasta 4 millones de toneladas anuales con Cheniere (Sabine Pass y Corpus Christi), con entregas de 2031 a 2054. El segundo contempla 3 millones de toneladas anuales con el proyecto Louisiana LNG de Woodside, sobre una base FOB, a partir de 2030 durante veinte años. Estos volúmenes convierten a QatarEnergy en el primer comprador de GNL estadounidense.

Nuestra lectura es que estos contratos no responden a la escasez actual, ya que las primeras entregas no llegarán hasta 2030. Constituyen un seguro frente a un acceso duraderamente degradado al estrecho. Al-Kaabi sostiene, sin embargo, que Catar puede reanudar sus operaciones normales «unas semanas» después de la reapertura de Ormuz. El grupo prepara, por tanto, dos escenarios: una vuelta rápida a la normalidad o un estrecho duraderamente condicionado.

Europa, entre un GNL escaso y flujos físicos sensibles

La tensión es más aguda en Europa que en Asia. Asia puede recurrir al carbón, mientras que Europa tiene pocas alternativas al GNL catarí. Se encuentra en competencia directa con Asia por un número limitado de cargamentos. En este contexto, los flujos de gas en las fronteras alemanas y neerlandesas son un indicador útil de dependencia.

A 30 de octubre, el punto de entrada Emden EPT1, en el lado de Norpipe, registraba unos 402,5 millones de kWh diarios, y el punto VIP TTF-THE-H alrededor de 482,9 millones de kWh diarios en entrada, frente a 180,8 millones en salida. Tarvisio (conexión Austria-Italia) marcaba 144,4 millones de kWh diarios y Zeebrugge IZT, en el lado del interconector Reino Unido-Bélgica, 72,6 millones. Por el contrario, los puntos vinculados a los flujos de Europa central y oriental (Mallnow, Waidhaus, Baumgarten TAG) seguían a cero.

La prudencia es obligada para el 31 de octubre. Emden ya solo muestra 77,6 millones de kWh diarios en entrada, VIP Oberkappel 22,6 millones en salida frente a 112,5 millones el día anterior, y Zevenaar no presenta valor. Se trata muy probablemente de registros incompletos de una jornada aún en consolidación. No cabe ver en ello ni un derrumbe ni una recuperación.

Los precios de la electricidad del día siguiente también reflejan tensiones: 250,85 €/MWh en la República Checa, 254,14 en Suiza, 250,56 en Dinamarca Occidental, 211,19 en Portugal, pero 77,51 en Finlandia. El gas suele fijar el precio marginal de la electricidad en el continente, lo que ofrece una pista explicativa. No obstante, el expediente no permite demostrar ese vínculo, máxime cuando no contiene ni precios TTF ni niveles de almacenamiento.

Lo que podría cambiar el panorama

Varios elementos matizan el diagnóstico. La demanda ya se está ajustando: el consumo mundial de gas ha retrocedido un 1 % en nueve meses, esto es, 35.000 millones de metros cúbicos, un descenso muy inferior a la contracción de la oferta, señal de una demanda poco elástica. Energy Intelligence estima, no obstante, que el encarecimiento de los precios podría frenarla aún más, como en otras materias primas. Las perspectivas a largo plazo siguen siendo sólidas: Shell prevé un aumento del 65 % de la demanda de GNL de aquí a 2050, impulsado en particular por los centros de datos.

Este motor es a su vez incierto. Las elecciones estadounidenses han hecho emerger candidatos contrarios a la construcción de centros de datos, y los mercados bursátiles han empezado a descontar una posible desaceleración de la IA. En el frente petrolero, la caída de los precios tras los comicios también puede reflejar la anticipación de una salida de la crisis. El coste del carbono sigue siendo otro punto ciego: Asia se decanta por un carbón más barato que el gas.

Una tensión duradera, una trayectoria abierta

Lo que los hechos establecen es limitado pero nítido. La oferta mundial de GNL registra un retroceso histórico, los precios spot se han triplicado y el primer actor afectado busca diversificar su exposición. El resto depende de la reapertura de Ormuz, que nada en el expediente permite fechar, de la velocidad de reparación de las instalaciones cataríes y de la trayectoria real de la demanda eléctrica ligada a la IA. Hasta entonces, la seguridad de suministro sigue siendo el criterio que fija los precios.

Este artículo ha sido redactado con la ayuda de la inteligencia artificial y verificado por nuestro equipo editorial.

Este análisis fue producido con la asistencia de inteligencia artificial, a partir de fuentes institucionales y datos abiertos verificables. Transparencia IA

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