Un basamento noruego, rutas de tránsito a cero
Gas europeo: los flujos del 30 de octubre muestran un estrecho basamento noruego (Emden 402,5 GWh/d) ante la crisis de Ormuz y el auge del GNL ruso.
Un basamento noruego, rutas de tránsito a cero
Los registros del 30 de octubre dibujan un mapa gasístico muy concentrado. En Emden, puerta de entrada de la conexión Norpipe desde Noruega, las entradas alcanzan 402,5 millones de kWh al día, sin ninguna salida. En el punto virtual TTF-THE entre Países Bajos y Alemania, la entrada culmina en 482,9 millones de kWh/d, frente a 180,8 millones en salida. Por el contrario, Mallnow (Polonia-Alemania), Waidhaus (Chequia-Alemania) y Baumgarten TAG (Eslovaquia-Austria) registran cero, tanto en entrada como en salida, los días 30 y 31 de octubre.
Ormuz, fuente de tensión para el GNL
Este estrecho basamento se inscribe en una crisis marítima que dura ya ocho meses. El estrecho de Ormuz sigue en gran medida cerrado y los ataques se multiplican. El viernes, el metanero catarí Al Mayeda, cargado de gas con destino a Pakistán, fue alcanzado a unas 40 millas náuticas al sur de la isla de Laval, pocas horas después de haber recibido una autorización de paso. El Brent se cotizaba el lunes a 111,43 dólares, tras un retroceso del 1,8 %, pero con casi un 15 % de subida en octubre.
La lógica es legible: cuando la ruta del Golfo se vuelve arriesgada, el flete y los seguros se disparan y los volúmenes fiables de GNL escasean. Europa se vuelve entonces hacia sus fuentes más seguras, lo que concentra la presión en unos pocos puntos de entrada. Este mecanismo sigue siendo una inferencia: el expediente no cuantifica los volúmenes cataríes.
La paradoja del GNL ruso
Los gasoductos rusos están parados en estos puntos de tránsito, pero el GNL ruso avanza. Entre enero y septiembre, los puertos de la UE recibieron 12,18 millones de toneladas de GNL ruso, un 9,5 % más que un año antes, por una factura estimada en 8,79 mil millones de dólares. El bloqueo de las rutas por gasoducto no ha suprimido por tanto la dependencia, la ha desplazado hacia la vía marítima, cuando ya se anuncia una prohibición europea.
Una electricidad a dos velocidades
El 30 de octubre, el precio day-ahead alcanzaba 250,85 €/MWh en Chequia, 254,14 en Suiza, 250,56 en Dinamarca-1 y 211,19 en Portugal, frente a 77,51 en Finlandia, menos de un tercio del nivel suizo. Esta dispersión indica que la tensión no se transmite de forma uniforme, pero el expediente no permite aislar la causa.
Límites que conviene tener presentes
Los valores del 31 de octubre son muy inferiores a los de la víspera (Emden: 77,6 millones de kWh/d en entrada frente a 402,5 millones), lo que sugiere una jornada incompleta más que un derrumbe. Zevenaar no figura en entrada y no hay disponible ninguna serie de precios del gas en el expediente.
Estos datos muestran una Europa gasística concentrada y todavía ligada al GNL ruso en plena crisis de Ormuz. No establecen, por sí solos, una causalidad directa.
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