Un sistema gasístico que respira por un solo pulmón
Flujos de gas hacia Alemania: el corredor occidental domina y las rutas orientales marcan cero. Por qué el yacimiento británico Jackdaw sigue siendo marginal.
Un sistema gasístico que respira por un solo pulmón
Los registros de flujos físicos del 23 de octubre dibujan una geografía muy simple. En Emden, punto de llegada del gasoducto noruego Norpipe, transitan cada día 432,0 millones de kWh en entrada. En la unión germano-neerlandesa VIP TTF-THE-H, la entrada alcanza los 510,8 millones de kWh/día, frente a 97,9 millones en salida. Entre ambos puntos concentran cerca de 943 millones de kWh/día.
Enfrente, tres rutas históricamente asociadas al Este muestran un cero neto, tanto en entrada como en salida, en las dos fechas observadas: Mallnow (eje polaco-alemán Yamal), VIP Waidhaus (tránsito checo-alemán) y Baumgarten TAG (enlace eslovaco-austriaco). Solo subsisten, del lado austriaco, una salida de 52,5 millones de kWh/día en el hub de Baumgarten y una entrada de 40,5 millones en Tarvisio, en el enlace hacia Italia.
El mecanismo: la concentración amplifica cada sacudida
El razonamiento es mecánico. Cuando las rutas orientales dejan de contribuir, el equilibrio de la red alemana descansa sobre un número reducido de puntos de entrada. Una variación en la ruta noruega o en la unión neerlandesa no encuentra entonces apenas compensación en otros puntos de los datos observados. La diversidad de rutas actúa como amortiguador, y aquí queda reducida a su mínima expresión.
La imagen sigue siendo incompleta. El punto de Zevenaar (NL-DE) no arroja ningún valor de entrada los días 23 y 24 de octubre, y solo resulta legible su salida del 23 de octubre, 46,8 millones de kWh/día. La lectura del corredor neerlandés presenta, por tanto, una zona de sombra.
El 24 de octubre: una caída espectacular que conviene leer con prudencia
Al día siguiente, los volúmenes se desploman. La entrada en Emden cae a 127,7 millones de kWh/día, alrededor de un 70 % menos. La salida de VIP Oberkappel, de Austria hacia Alemania, pasa de 134,3 a 32,7 millones de kWh/día, en torno a un 76 % menos. La entrada de Tarvisio retrocede de 40,5 a 11,2 millones, cerca de un 72 % menos.
Resultaría tentador leer aquí un shock de suministro en la ruta noruega. Pero tres puntos independientes retroceden en proporciones similares, lo que apunta más bien a un factor común. El 24 de octubre de 2026 es sábado, y nada en el expediente descarta que los datos de esa jornada sean aún provisionales. Las cifras muestran la magnitud de las variaciones diarias posibles, no su causa. No hay ningún incidente documentado.
Jackdaw: una señal política, un efecto marginal
Es en este contexto donde el Gobierno británico ha vuelto a dar luz verde al yacimiento gasístico de Jackdaw, situado a 150 millas al este de Aberdeen, tras años de batalla judicial. La secretaria de Estado de Energía, Miatta Fahnbulleh, presenta la decisión como un medio para abastecer al país con gas nacional desde este mismo invierno y reducir el recurso a combustibles importados más emisores. Según el promotor Adura, el yacimiento podría aportar hasta un 6 % del gas producido en el Reino Unido en su pico. El grupo de campaña Uplift maneja una estimación mucho más baja: un 2 % de la demanda global.
La diferencia entre ambas cifras importa menos que el orden de magnitud. Incluso con un 6 % de la producción nacional, un yacimiento no altera la geografía de los flujos continentales observada más arriba. El interconector Reino Unido–Bélgica de Zeebrugge registró además el 23 de octubre 56,1 millones de kWh/día en salida y ninguna entrada, es decir, un flujo en un solo sentido ese día. El Reino Unido sigue conectado a un sistema en el que los volúmenes se cuentan por cientos de millones de kWh al día. El argumento de la seguridad energética responde, pues, más a una cobertura marginal que a una sustitución.
Un contexto de precios tenso y fragmentado
El telón de fondo tarifario no invita a la distensión. El Brent se cotiza a 114,13 dólares el barril, con un retroceso del 1,03 %. Equinor, operador noruego, casi ha duplicado su beneficio del tercer trimestre gracias a la subida de los precios y a unos volúmenes mayores.
En electricidad, los precios day-ahead del 23 de octubre muestran una Europa fragmentada: 23,07 euros/MWh en Finlandia y 33,90 en Dinamarca occidental, frente a 124,90 en Chequia, 157,93 en Portugal y 227,27 en Suiza. La brecha entre los extremos se acerca a un factor diez. Nada en el expediente vincula esta dispersión únicamente al gas. Ilustra, sin embargo, que la exposición a las fuentes marginales de energía varía fuertemente de una zona a otra.
Lo que estos datos no dicen
Varias limitaciones enmarcan esta lectura. La ventana de observación solo cubre dos días. No incluye ni nivel de almacenamiento, ni precio del gas, ni histórico que permita decir si el cero de las rutas orientales es duradero o coyuntural. La causa del descalabro del 24 de octubre sigue siendo desconocida. Por último, la contribución real de Jackdaw depende de estimaciones contradictorias y de la puesta en producción efectiva.
Una conclusión proporcionada
En estas dos jornadas, el gas que alimenta Alemania transita casi exclusivamente por el corredor occidental, y la mecánica de concentración basta para explicar por qué cualquier sacudida en ese corredor pesaría mucho. La reapertura de Jackdaw responde a un desafío político y energético real, pero su peso anunciado, entre un 2 % y un 6 % según el ángulo elegido, no lo sitúa a la escala del problema. Para juzgar la vulnerabilidad del sistema harán falta series más largas y la explicación de las variaciones diarias.
Este artículo ha sido redactado con la ayuda de la inteligencia artificial y verificado por nuestro equipo editorial.
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