Una señal institucional, indicadores concretos
El FMI ve alentadores los avances de Argelia en diversificación no hidrocarburífera: +4,3 % en 2025 y un PIB del 3,8 % en 2026.
Una señal institucional, indicadores concretos
Cuando el Fondo Monetario Internacional considera que los esfuerzos de Argelia «empiezan a dar sus frutos», se basa en magnitudes medibles. Las actividades no hidrocarburíferas avanzaron un 4,3 % en 2025 y deberían mantenerse por encima del 4 %. El Fondo calculaba en septiembre un crecimiento global del PIB del 3,8 % en 2026, tras el 3,7 % de 2024 y el 3,9 % del año siguiente. También observa que la cuota de los sectores no petroleros aumenta en la riqueza real y en las ventas de mercancías al exterior.
El mecanismo: invertir, simplificar, exportar
Esta evolución responde a una cadena de factores. Los grandes proyectos abarcan el sector minero, la seguridad alimentaria y la seguridad hídrica. Amplían la base productiva del país. Las redes de transporte y los circuitos comerciales se modernizan en paralelo, lo que mejora la cobertura interior y la conexión con los socios exteriores.
Reformas que reducen las fricciones
En el plano administrativo, el FMI destaca la refundición de los textos sobre inversión, suelo y actividad minera. También celebra la creación de la Ventanilla única nacional de inversión, concebida para aligerar los trámites de los promotores de proyectos. La institución cita cuatro ventajas: las riquezas naturales, el volumen de inversión, el proceso de reformas y la proximidad de los mercados africanos y europeos. Esta posición geográfica otorga una dimensión geopolítica a la diversificación: un país que exporta más fuera del ámbito energético depende menos de una sola palanca de poder.
La energía sigue siendo el basamento
No se trata de un cambio de modelo. Argelia sigue siendo uno de los primeros exportadores de energía del continente y mantiene densas relaciones comerciales con los compradores europeos. El FMI continúa situando los hidrocarburos entre los «puntos fuertes» de la economía. Esta doble lectura cabe en una fórmula: un basamento energético sólido al que se suman relevos de crecimiento aún emergentes.
Los límites de la trayectoria
Varias reservas se imponen. El FMI recuerda con regularidad que la diversificación se dirime en el largo plazo, no en un ejercicio presupuestario. Convertir buenos indicadores en una mutación duradera exige atraer más capital privado y ganar competitividad frente a la competencia regional. Las cifras citadas son, además, proyecciones, y nada permite aquí cuantificar el peso exacto de las exportaciones no hidrocarburíferas.
Lo que cabe concluir razonablemente
Los datos disponibles respaldan la idea de una diversificación iniciada, con sectores no petroleros que crecen más rápido que el conjunto de la economía. No permiten hablar de ruptura. La cuestión que debe seguirse es la de la inversión privada: su capacidad para tomar el relevo determinará si esta dinámica se inscribe en el largo plazo.
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