De la mina a la batería: la carrera por industrializar la cadena de valor del litio en América Latina
Informe sobre los esfuerzos de Argentina, Chile y Bolivia por capturar mayor valor agregado en la cadena productiva del litio, desde la extracción hasta la manufactura de componentes para baterías.
América Latina posee más del 55% de las reservas mundiales conocidas de litio, pero captura menos del 5% del valor agregado de la cadena de producción de baterías para vehículos eléctricos. Este informe analiza las estrategias de industrialización emprendidas por los tres países del “triángulo del litio” y evalúa su viabilidad técnica, económica y geopolítica.
Chile ha adoptado el enfoque más pragmático, estableciendo un modelo de alianza público-privada donde Codelco se asocia con empresas internacionales para desarrollar capacidades de procesamiento de hidróxido de litio grado batería. La planta de SQM-Codelco en el Salar de Atacama, con capacidad para producir 100.000 toneladas anuales de hidróxido de litio, entró en fase de pruebas en mayo de 2026. Sin embargo, las restricciones hídricas en el desierto de Atacama plantean interrogantes sobre la escalabilidad del modelo.
Argentina ha optado por un enfoque descentralizado, permitiendo que cada provincia negocie directamente con inversionistas extranjeros. El resultado ha sido un boom de proyectos — 38 en distintas fases de desarrollo — pero con escasa integración vertical. La excepción notable es el proyecto de YPF Litio en Catamarca, que aspira a producir cátodos NMC para exportación directa a fabricantes de baterías europeos.
Bolivia mantiene su modelo estatalista a través de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), pero ha flexibilizado su postura al permitir joint ventures con la china CATL y la rusa Uranium One. La planta de cátodos de Uyuni representa un hito simbólico, aunque su capacidad — 1.000 toneladas anuales — es marginal en comparación con las mega-fábricas asiáticas.